9 de marzo de 2009

Al maternal

Que loco dejar a mi hija en otro lugar que no sea mi casa o la de los abuelos. Hoy fuimos con Mariana al maternal que nos queda cerca de casa, para ver que Emma se relacione con otros niños y le de paz a su madre un par de días a la semana (dos).
Llegamos y Mariana sentó a Emma frente a una mesita con un bollo de plastilina y cuatro o cinco nenas en la misma mesa. Ella estaba tan emocionada al ver tantos chicos que no le prestó ni la mínima atención a las artesanías, y una de las maestras se la llevó al patio, donde había otro grupo de chicos, yo me tenía que ir a trabajar pero quería ver como reaccionaba esa pequeña personita, que saca de mi, las emociones más profundas. De verdad no me quería ir, tenía miedo, alegría y un montón de cosas pasaban por mi estómago, la única tranquilidad que tenía era que la madre estaba igual o peor que yo, y no se iba a mover de ahí por la hora que le toca esta semana de ambientación.
De verdad que hay momentos que la quiero matar, que pido a gritos vacaciones de mi hija, pero también es verdad que esa minúscula personita me emociona, me hacer reír y en momentos hasta logra que llore, algo que no hago hace mucho, no por que "los hombres no lloran", sino por que he llorado mucho por las razones equivocadas.
Lo curioso es que hoy me costó mucho dejarla, cuando a diario la dejo en casa y la vuelvo a ver cuatro horas después.

3 comentarios:

  1. Garda, no te puedo creer: Disco Stu también comenzó el "jardincito". "Hola, papá", me dicen las maestras. ¡Qué loco! Bueno, chochán, sé lo que debés sentir. Abrazo, amigo. Y lo entiendo.

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  2. Me quiero morir boludo que lindooooooooo, el martes ando por ahi a ver si tenemos time de tomar alguito o de ir al Rafa un rato, abrazo, me quedo en Santiago se arrgló todo

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